miércoles, 25 de noviembre de 2015

NUESTRA APORTACION AL DIA CONTRA LA VIOLENCIA DE GENERO


Con nuestra profe de Informática (Rosa Quirós)
Margarita Mora, sola por llegar tarde






domingo, 15 de noviembre de 2015

EL ATARDECER DE LA VIDA

Allí estaba... sentado en una banqueta, con los pies descalzos sobre las baldosas rotas de la vereda; gorra marrón, manos arrugadas sosteniendo un viejo bastón de madera; pantalones que arremangados dejaban libres sus pantorrillas y una camisa blanca, gastada, con un chaleco de lana tejido a mano. El anciano miraba a la nada…

Y el viejo lloró, y en su única lágrima expresó tanto, que me fue muy difícil acercarme a preguntarle, o siquiera consolarlo. Por el frente de su casa pasé mirándolo, al voltear su mirada la fijó en mi, le sonreí, lo saludé con un gesto, aunque no crucé la calle... no me animé, no lo conocía, y si bien entendí que en la mirada de aquella lágrima se mostraba una gran necesidad, seguí mi camino, sin convencerme de estar haciendo lo correcto.

En mi camino guardé la imagen, la de su mirada encontrándose con la mía.

Traté de olvidarme. Caminé rápido como escapándome. Compré un libro y, ni bien llegué a mi casa, comencé a leerlo, esperando que el tiempo borrara esa presencia.... pero esa lágrima no se borraba...

Los viejos no lloran así por nada, me dije.

Esa noche me costó dormir, la conciencia no entiende de horarios, y decidí que a la mañana volvería a su casa y conversaría con él, tal como entendí que me lo había pedido. Luego de vencer mi pena, logré dormir.

Recuerdo haber preparado un poco de café, compré galletas, y muy deprisa fui a su casa convencido de tener mucho por conversar.

Llamé a la puerta, cedieron las rechinantes bisagras y salió otro hombre.

- “¿Qué desea?”, preguntó, mirándome con un gesto adusto.

- “Busco al anciano que vive en esta casa.”

- “Mi padre murió ayer por la tarde”, dijo entre lágrimas.

- “¿Murió?”, dije decepcionado. Las piernas se me aflojaron, la mente se me nubló y los ojos se me humedecieron.

- “¿Y usted quien es?”, volvió a preguntar.

- “En realidad, nadie”, contesté. Y agregué: “ayer pasé por la puerta de su casa, y estaba su padre sentado, vi que lloraba y, a pesar de que lo saludé, no me detuve a preguntarle qué le sucedía… hoy volví para hablar con él, pero veo que es tarde.”

- “No me lo va a creer pero usted es la persona de quien hablaba en su diario.”

Extrañado por lo que me decía, lo miré pidiéndole más explicación.

- “Por favor, pase”, me dijo aún sin contestarme.

Luego de servir un poco de café, me llevó hasta donde estaba su diario, y la ultima hoja rezaba:

- "Hoy me regalaron una sonrisa plena y un saludo amable... hoy es un día bello".

(blog: "los cuentos que yo cuento")

EL ÁRBOL DE LOS PROBLEMAS

El carpintero que había contratado para ayudarme a reparar mi vieja granja, acababa de finalizar su primer día de duro trabajo. Su cortadora eléctrica se había averiado, y le había hecho perder una hora de su trabajo, y ahora su antiguo camión se negaba a arrancar.

Mientras lo llevaba a su casa, permaneció en silencio.

Una vez que llegamos, me invitó a conocer a su familia.

Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando las puntas de las ramas con ambas manos.

Al entrar en su casa, ocurrió una sorprendente transformación. Su bronceada cara sonreía plenamente. Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa. Posteriormente me acompañó hasta el coche.

Cuando pasamos cerca del árbol, sentí curiosidad, y le pregunté acerca de lo visto cuando entramos.

- "Ese es mi árbol de los problemas", contestó.

- "Sé que yo no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero hay algo que es seguro: los problemas no pertenecen ni a mi casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así que, simplemente, los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego. Después, por la mañana los recojo otra vez. Lo más divertido es que... cuando salgo a la mañana a recogerlos, ni remotamente encuentro tantos como los que recordaba haber dejado la noche anterior."

Jorge Bucay ( Del blog "los cuentos que yo cuento")

sábado, 7 de noviembre de 2015

SABADO CULTURAL

         
                Hoy 7 de Noviembre hemos tenido un sábado cultural.

          Nuestros chicos Eduardo y Ángel, debían hacer dos fotos en la Iglesia de Santiago, para completar un maravilloso trabajo sobre el contenido de esta iglesia.


Fachada entrada principal Iglesia de Santiago

         Como   la mañana estaba fantástica de temperatura, decidimos acercarnos a ver la exposición de D.ª Cayetana ¡Va por usted! en el Salvador. Y mira por dónde que en el trayecto coincidimos con D. Antonio Díaz-Corralejo y al comentarle hacia dónde nos dirigíamos, él nos ha dado unas orientaciones, aumentando así nuestra curiosidad.

         La entrada ha sido de sorpresa para Gloria y Ángel que no habían pasado por el lugar desde su restauración.

         Y….oh!!! Estábamos ensimismados admirando las obras ,cuando he aquí que su autor ,sí ,sí ..D. Alberto Romero se ha unido a nosotros cuatro, dándonos unas explicaciones especiales  sobre las texturas usadas y colorido, pasando a hablarnos de D.ª Cayetana, esa admirable mujer, muy peculiar, que él por su cercanía a ella nos la mostraba. La verdad, nos ha tenido entusiasmados por la sencillez y correción con que nos trataba .
Alberto Romero junto a mi amiga Gloria Domingo, mi marido Eduardo Weidner y yo (Loli Aparicio)
Nuestro reportero Angel de la Hija junto al artista Alberto Romero
      
Obra con referencia directa del autor a la cerámica, es un homenaje a la Ciudad de la Cerámica

         En la conversación también  nos habló del hijo de Dª Cayetana, el Duque de Alba de Tormes, que personalmente vino a la inauguración  de la exposición.

         Al salir, (y como Loli no conoce a nadie) quería despedirse de su amiga,  Mª Ángeles López Soto (ordenanza del lugar)y al preguntarla sobre cómo fue la inauguración, coincidió con el autor, al darnos unas pinceladas sobre el hijo de Dña. Cayetana y de lo emocionado que se mostraba en esta primera y póstuma exposición sobre su madre en Talavera de la Reina.


Ángeles Lopez Soto, Loli Aparicio y Gloria Domingo

             Compañeros de la Universidad de Mayores, esta exposición estará abierta hasta el 3 de Diciembre, llevad a vuestros amigos y visitadla, os encantará

viernes, 6 de noviembre de 2015

NO ESTAN TODOS LOS QUE SON, PERO SI SON TODOS LOS QUE ESTAN

Empezando el curso con buen ánimo. El pasado día 4, de forma improvisada de un día para otro, algunos compañeros de segundo nos juntamos para comer una paella en el comedor de la universidad.
El postre lo llevo nuestra compañera Loli para celebrar su cumpleaños.

Prueba de lo contentos que terminamos

martes, 3 de noviembre de 2015

POEMA


EL NOVIO



Qué feliz soy amor mío!
pronto estaremos casados,
el desayuno en la cama,
un buen jugo y pan tostado.

Con huevos bien revueltitos,

todo listo bien temprano.
Saldré yo hacia la oficina
y tú rápido al mercado.

Pues en sólo media hora

debes llegar al trabajo,
Y seguro dejarás
todo ya bien arreglado.

Tú bien sabes que en la noche

me gusta cenar temprano.
Eso sí, nunca te olvides
que yo vuelvo muy cansado.

Por la noche, teleseries,

cinemateca barato.
No iremos nunca de shopping,
ni de restaurantes caros,
ni de gastar los dineros,
ni despilfarrar los cuartos.

Tu guisarás para mí,

sólo comida casera.
Yo no soy como a la gente
que le gusta comer fuera...

¿No te parece, querida

que serán días gloriosos?
y no olvides que muy pronto,
yo seré tu amante esposo.

RESPUESTA ESCRITA POR ELLA



Qué sincero eres mi amor!,
Qué oportunas tus palabras!
Tú esperas tanto de mí
que me siento intimidada

No se hacer huevos revueltos

como tu mamá adorada,
se me quema el pan tostado....
de cocina no sé nada.

A mí me gusta dormir

casi toda la mañana,
ir de shopping, hacer compras
con la Mastercard dorada,

Tomar té o el cafecito

en alguna linda plaza,
comprar todo de diseño
y la ropita muy cara.

Conciertos de Luis Miguel,

cenas en La Guacamaya ,
mis viajes a Punta Cana
a pasar la temporada.

Piénsalo bien, aún hay tiempo,

la iglesia no está pagada.
Yo devuelvo mi vestido,
y tú, tu traje de gala.

Y el domingo bien temprano

para empezar la semana
pon un aviso en el diario,
con letra bien destacada:

'HOMBRE JOVEN Y BUEN MOZO

BUSCA UNA ESCLAVA MUY LERDA
PORQUE SU EX FUTURA ESPOSA,
AYER LO MANDÓ A LA MIERDA !!!!!!








EL COCINERO DEL ARZOBISPO

Juan Valera



(Cuentos y chascarrillos andaluces)

En los buenos tiempos antiguos, cuando estaba poderoso y boyante el Arzobispado, hubo en Toledo un Arzobispo tan austero y penitente, que ayunaba muy a menudo y casi siempre comía de vigilia, y más que pescado, semillas y yerbas.


Su cocinero le solía preparar para la colación, un modesto potaje de habichuelas y de garbanzos, con el que se regalaba y deleitaba aquel venerable y herbívoro siervo de Dios, como si fuera con el plato más suculento, exquisito y costoso. Bien es verdad que el cocinero preparaba con tal habilidad los garbanzos y las habichuelas, que parecían, merced al refinado condimento, manjar de muy superior estimación y deleite.

Ocurrió, por desgracia, que el cocinero tuvo una terrible pendencia con el mayordomo. Y como la cuerda se rompe casi siempre por lo más delgado, el cocinero salió despedido.

Vino otro nuevo a guisar para el señor Arzobispo y tuvo que hacer para la colación el consabido potaje. Él se esmeró en el guiso, pero el Arzobispo le halló tan detestable, que mandó despedir al cocinero e hizo que el mayordomo tomase otro.

Ocho o nueve fueron sucesivamente entrando, pero ninguno acertaba a condimentar el potaje y todos tenían que largarse avergonzados, abandonando la cocina arzobispal.
Entró, por último, un cocinero más avisado y prudente, y tuvo la buena idea de ir a visitar al primer cocinero y a suplicarle y a pedirle, por amor de Dios y por todos los santos del cielo, que le explicara cómo hacía el potaje de que el Arzobispo gustaba tanto.
Fue tan generoso el primer cocinero, que le confió con lealtad y laudable franqueza su procedimiento misterioso.

El nuevo cocinero siguió con exactitud las instrucciones de su antecesor, condimentó el potaje e hizo que se le sirvieran al ascético Prelado.

Apenas éste le probó, paladeándole con delectación morosa, exclamó entusiasmado:
-Gracias sean dadas al Altísimo. Al fin hallamos otro cocinero que hace el potaje tan bien o mejor que el antiguo. Está muy rico y muy sabroso. Que venga aquí el cocinero. Quiero darle merecidas alabanzas.

El cocinero acudió contentísimo. El Arzobispo le recibió con grande afabilidad y llaneza, y puso su talento por las nubes.

Animado entonces el artista, que era además sujeto muy sincero, franco y escrupuloso, quiso hacer gala de su sinceridad y de su lealtad y probar que sus prendas morales corrían parejas con su saber y aun se adelantaban a su habilidad culinaria.

El cocinero, pues, dijo al Arzobispo:

-Excelentísimo señor: a pesar del profundísimo respeto que V. E. me inspira, me atrevo a decirle, porque lo creo de mi deber, que el antiguo cocinero lo estaba engañando y que no es justo que incurra yo en la misma falta. No hay en ese potaje garbanzos ni habichuelas. Es una falsificación. En ese potaje hay albondiguitas menudas hechas de jamón y pechugas de pollo, y hay riñoncitos de aves y trozos de criadillas de carnero. Ya ve V. E. que le engañaban.

El Arzobispo miró entonces de hito en hito al cocinero, con sonrisa entre enojada y burlona, y le dijo:

-¡Pues engáñame tú también, majadero!