miércoles, 15 de junio de 2016

AÑORANZA

MADRE. Que palabra tan corta, pero con cuanto significado, que vacío tan grande te deja cuando ella ya no te puede contestar, echas de menos sus abrazos, ya solo te queda su recuerdo, no te consuela el que alguien diga: "mujer ya era muy mayor", claro que era muy mayor, ha conseguido cumplir 94 años, pero era mi MADRE, yo se que a medida que pasen los días será más " llevadero " pero a cada paso que doy encuentro el sitio donde ella ha estado, siento su presencia, su voz me resuena en la cabeza: "pero hija otra vez aquí?" " atiende tus cosas", siempre he deseado tener todo el tiempo del mundo cuando ella necesitara mi ayuda; pero a pesar de todos los momentos vividos esta última semana de su vida, la necesito tanto, estoy segura que como todas las madres ella está en ese lugar reservado desde donde nos siguen protegiendo, desde ahora hay una estrella más brillando con luz propia, nadie se dará cuenta de ello porque los observatorios no van a registrarlo, pero cada vez que mire al cielo, ELLA mi madre, va a estar ahí, y en los días " nublados" será la que haga soplar el viento para que salga el "sol".

 TE QUIERO MADRE, y te repito mis últimas palabras antes de que todo terminara: " GRACIAS MADRE"

Tu nieta el día siguiente te dedicó estas palabras, resumiendo parte de lo mucho que nos dejas con tu recuerdo

Mi abuela era aquella persona que a todo tenía respuesta, siempre con una historia entretenida, los primeros recuerdos que tengo de ella están llenos de hilachas, hilachas en su ropa y en sus zapatillas, de tanta y tanta costura y así...nos cogía y de la mano nos llevaba hasta el taller para llevar su trabajo, sus retales, si pagaban o no pagaban de eso no nos enterábamos, su casa siempre estaba dispuesta para cualquier capricho que sus nietos nos quisiéramos dar: chocolate blanco, helados, bombones y darnos de comer, merendar todo lo imaginable (tomate frito con pan, fideos con tomate, jamón serrano con mayonesa, migas con leche ... (siempre y cuando acabáramos el plato y se viera bien al pato Donald). Mi abuela siempre tenía todo listo para enseñar a coser a sus nietas (creo que ninguna seguiremos su estela), siempre con las manos ocupadas, siempre haciendo algo. ¡Ay! abuela cómo te vamos a echar de menos, cómo te van a echar de menos tus gatos, siempre tan bien alimentados, comiendo delicatessen como jamón (ibérico, por supuesto)quesos, pescados, mariscos...Abuela, abuela, siempre al lado de abuelo, que bonitos esos viajes a Benidorm, Altea, Santiago, Lourdes... Así leído LOURDES...Porque se lee igual que cómo se escribe, como me dijiste una vez que intenté corregirte...Tu virgen que sí pudiste despedirte de ella, no la fallaste ni un solo año, ni ella a tí...siempre cuidándonos. Abuela, dejas tanto y te llevas tan poco... Te llevas la alegría de haber podido disfrutar de tu familia tantos años, que se han pasado volando oyendo tus historias llenas de sabiduría y consejos, esa guerra que os dejó llenos de malos recuerdos que el tiempo ha podido ir suavizando, que no borrando.

 Te llevas la dicha de haber conocido a tres biznietos que te adoran y que echarán de menos no verte sentada en tu sillita cuando lleguen a tu casa, no te voy a mentir abuela, siento muchísimo que Emma no vaya a tener recuerdos tuyos, yo intentaré solucionarlo contándole tus cosas y enseñándole las fotos que nos dejabas hacerte, aunque nunca quisieras mirar al objetivo.  Abuela, mi abuela, ¿y tus gallinas?  Cómo les vamos a decir que ya no vas a volver?  Tranquila... Les seguiremos echando coles, cebollas, lechugas y lo que haga falta para que no noten que no estás. 


Abuela, creo que nos vamos a tener que despedir y no tengo ninguna gana, como cuando me dejabas peinarte en la terraza y te llenaba enterita de agua, que seguro no te apetecía, pero tú siempre dispuesta, con ese genio mitigado para tus nietos y bien agrandado con todos los demás. ¡Ay abuela! esto se acaba, pienso que lo mejor será que me deje de papeleos y te dejemos marchar a que descanses, pero eso sí y por primera y última vez permíteme que sea yo la que me levante y salga a la terraza y vea como te vas alejando de los que nos quedamos con pena y te vas acercando hacia tus seres queridos, los que hace mucho que no ves, a esa madre que por muchos años que pasaran siempre llorabas viendo sus fotos, como probablemente nos pase a nosotros, abuela ya llegas al final de la calle, venga date la vuelta que te diga adiós por última vez, ahora abuela, ¿me ves? Yo a ti sí, buen viaje abuela, te querré siempre, hasta que nos volvamos a ver.