jueves, 21 de mayo de 2015

SOMOS LO QUE COMEMOS

            
Acostúmbrate a seleccionar tus alimentos; tu salud lo agradecerá


              Creo que la clase de Nutrición y Dietética, de manera formal ,se debería incluir en los colegios porque desde pequeños tendrían que  aprender que"debemos tomar la comida como medicina”    

            Sabemos que los alimentos sufren transformaciones importantes para convertirse en moléculas y que nuestro alimento  pueda ser absorbido por el corriente sanguíneo, donde se va repartiendo por la red de pequeños capilares hasta llegar a cada tejido y por consiguiente a las células que componen esos tejidos de nuestro cuerpo. Y el objetivo final es que las células tengan la materia prima buena para alimentarse y reconstruir sus partes dañadas. Cualquier obstrucción por no alimentarse correctamente  privará de energía a las células.               Si las células mueren o no se reproducen de manera correcta y sana, se deterioran los tejidos a los que pertenecen esas células y pueden provocarnos  alguna enfermedad.

             Por lo tanto, es fácil deducir que dependerá de esos alimentos nuestra salud y sin ella también nuestro estado de ánimo, en resumen, nuestra feliz vida. 
           Si ingerimos alimentos sanos  y  naturales llenos de ingredientes positivos o sea buenos, correctos para mantener nuestra máquina corporal en perfecto estado, entonces gozaremos de buena salud y también prevendremos futuras o probables enfermedades. 

           Claro que ya lo sabíamos pero…nuestro profe nos abrió los ojos para que veamos que la información   sobre los alimentos, la recibimos a diario, en los anuncios de tv, en reportajes, en las estanterías de nuestro “súper” de barrio y pensamos que no pueden ser malos cuando nos lo invitan a conocer y consumir “ ¡total lo hace todo el mundo!” Pero no es así, ellos nos conducen al” consumismo sin responsabilidad”.

             Cuidando la alimentación podemos evitar enfermedades y si las sufrimos tendremos más posibilidades de combatirlas. 
            Los procesos de producción industrial de alimentos no sólo han incorporado a nuestra dieta numerosas sustancias químicas dañinas, entre ellas los transgénicos, sino que además han causado grandes daños ambientales.      ¡ Revelémonos !


Porque lo consumas alguna vez, no pasa nada, pero mejor que no sea tu alimentación habitual

              En el siglo XXI, comer con  inteligencia es regresar a lo básico:
menos es más y es mejor.  Para saber qué puede haber en tu comida, acostumbrémonos a  leer las etiquetas de los alimentos  industrializados y  ver la  la fecha de caducidad. 

             Optemos siempre por consumir alimentos frescos  de  nuestra tierra. Los alimentos transgénicos no nos benefician a nosotros solo al bolsillo de unos cuantos que bajo sus productos esconden el egoísmo personal y nos están llevando a ruina física y psíquica pues en un cuerpo enfermo no puede haber felicidad. ... 

             Y lo que perdemos es mucho: calidad y variedad en los alimentos, independencia y capacidad para producir nuestra comida, valor en lo que pagamos por obtener los alimentos, y diversidad en las opciones de producción.



          Conclusión

          Podemos seguir negando lo evidente, pensar que es indiferente de qué nos alimentemos para tener una buena salud y continuar consumiendo comida basura, grasas animales, carne roja, azúcares refinados y resto de alimentos no recomendables, pero creo que está a la vista la estrecha relación de una alimentación sana y gozar de una buena salud. 

          Pongamos en práctica lo aprendido este curso.                                             
   
                                                                                          Mª Dolores Aparicio Casanova



         A la atención de 
  
         D. José Joaquín Martínez -Profesor de Nutrición y Dietetica     Talavera 19 Mayo 2.015    

                                                                                     

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