jueves, 6 de diciembre de 2018

ENAMORADOS DEL SOL

En la Universidad todos estamos de acuerdo en que no solo se adquieren conocimientos de distintas materias, hay una asignatura muy importante que un compañero hizo referencia a ella, dicha asignatura es LA AMISTAD, nosotros los alumnos de Saramago 50+ le damos a este tema muchísima importancia, casi sin darnos cuenta lo vamos cultivando y los compañeros te van dejando una huella, no importa que solo convivas un curso con una persona, que por sus circunstancias no ha podido seguir, pero en esos dos cuatrimestres   con su forma de ser, con sus conocimientos, su experiencia de la vida, su alegría, ha tenido tiempo de transmitir esos valores que hacen de ella una mujer valiente y luchadora. Fué la primera mujer en Talavera que se `puso al volante de un transporte escolar, ella es Teresa Barquero 

En clase técnicas de Comunicación eficaz con la profesora Doña Elena Rueda Galán, tuvimos que exponer un trabajo con tema libre, Teresa quiso hacer un homenaje a su hijo Manuel, el relato es muy entrañable, todos  te agradecemos Teresa que compartieras con tus compañeros algo que tú tenías guardado como un gran tesoro. Gracias compañera, ahora con todo nuestro cariño  queremos compartir con nuestros seguidores este documento que tú muy generosa nos has permitido que podamos hacerlo.


ENAMORADOS DEL SOL
Manuel y Johann

"Un día llegó a mi casa un chico alto, delgado, un poquito rubio y extranjero, lo traía mi hijo Manuel, era un amigo del Instituto que había venido con el programa de intercambio de estudiantes desde su tierra, Islandia. Le gustaba mucho nuestro país y a los pocos meses hablaba nuestro idioma casi perfecto. Cuando tenía unos días, cogía su mochila y recorría los pueblos, campos y capitales próximos: Madrid, Toledo, etc.. Venía siempre encantado, de nuestra comida le gustaba mucho el pan y mojarlo en nuestras salsas; además el cerdo, el cocido, la paella, las albóndigas... pero sobre todo le gustaba nuestro sol.De donde él venía, Islandia, es un país nórdico donde las temperaturas en invierno son siempre bajo cero y el verano las máximas no superan los 12 o 15 grados. Esta isla está llena de volcanes, con lo cual allí el agua dulce sale siempre a unas temperaturas muy altas y por eso tienen unos aljibes para guardar agua enfriandola para beber. En las casas el agua caliente es natural y gratis. En la capital Reykjavik, para poder circular con vehículos en invierno tienen las calles con calefacción en el asfalto. En cuanto al calendario, tienen cinco meses noche y 5 meses día, los otros dos restantes van progresando poco a poco para cambiar la luz.

Tan amigos se hicieron, que dos años después cuando él se marchó, mi hijo Manuel se fué con él. Estuvo allí durante otros dos años hospedado en casa de su amigo, con su familia. Las Navidades allí son muy familiares y hacen dulces con la ayuda de los niños, por eso yo le mandé como obsequio a la dueña de la casa un mantel lagarterano para que lo pusiera en la mesa y que así pudiéramos estar de alguna forma con él. Durante ese tiempo estuvo trabajando en los barcos donde pescaban el bacalao y lo preparaban en salazón. Ellos no consumen este pescado porque todo es para exportar, así que Manuel organizó unas jornadas gastronómicas en las que preparó el bacalao al estilo español. 

Durante un tiempo me llamaba para pedirme recetas de cómo se hacían los cachuelos, las albóndigas y las croquetas donde éste pescado era el principal protagonista. Como curiosidad ellos tiraban los calamares porque consideraban que su tinta no se podía comer y durante estos días también los enseñó a cocinar calamares, además de tortilla de patatas; resultó toda una fiesta.

En el primer verano organizaron una excursión de jóvenes islandeses deseosos de conocer España, pues los hablaban maravillas especialmente del verano por el calor y por el sol; fué un autocar a recogerlos a un pueblo de Dinamarca, ellos venían en un ferry que hace la travesía una vez al mes solo de Junio a Septiembre porque en los meses restantes no pueden circular por el hielo. El resto del año solo pueden salir del país en avión. Vinieron haciendo un recorrido por los puntos más importantes de Europa. En España pasaron por el país vasco que estaba en fiestas de San Fermín y quedaron encantados, conocieron varias ciudades durante el recorrido pero su destino era Talavera y mi pueblo, Calera y Chozas, su llegada fue espectacular.

Un autobús lleno de chicos y chicas jóvenes de 18 a 20 años, con unas ganas de sol impresionantes. Cuando llegaron a las 12.OOh .del medio día en el mes de Julio bajaron del autobús deseosos de sol. Yo estaba en casa, allí tengo unas escaleras muy amplias y una terraza espléndida, de pronto me llamaron: ¡ Teresa, Teresa! ¡ ven que los islandeses se están quemando al sol!. Cuando salí allí estaban en bañador tomando el sol, rojos como la grana, tuve que refrescarlos con una manguera de agua y después darlos crema o mejor dicho, aceite batido con agua porque no tenía para tantos.

Después de su experiencia se fueron contentísimos asegurando que siempre que pudieran vendrían de vacaciones a España. De esto han pasado muchos años pero nuestro joven Johann sigue viniendo siempre que puede. Ya ha traído a sus hijas varias veces de vacaciones porque como el dice, Talavera y Calera son su segunda patria. Este verano vendrá de nuevo con su familia.En su maleta cuando regresa siempre lleva jamón, garbanzos, hueso de jamón, tocino y chorizo para hacer cocido porque allí no lo encuentra y además de especias para la paella.

Esta historia es un homenaje a mi hijo Manuel que ya hace muchos años que no le tengo conmigo."

Teresa Barquero Segovia


No hay comentarios:

Publicar un comentario