martes, 17 de febrero de 2015

¡QUIEN PUDIERA ROBAR LA LUNA!



Un maestro japonés, llevaba una vida sencillísima en una pequeña cabaña al pie de una montaña. Una noche, estando fuera el maestro, irrumpió un ladrón en la cabaña y se llevó un chasco al descubrir que allí no había nada que robar.

Cuando regresó el maestro sorprendió al ladrón. “Te has tomado muchas molestias para visitarme”, le dijo al ratero”. No deberías marcharte con las manos vacías, por favor llévate como regalo mis vestidos y mi manta”.

Completamente desconcertado, el ladrón tomó las ropas  y se largó.

El maestro se sentó desnudo y se puso a mirar la luna. “Pobre hombre”, pensó para sí mismo, “me habría gustado poder regalarle la maravillosa luz de la luna”.





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