... cuatro individuos que se llamaban Todo el Mundo, Alguien, Cada Uno y Nadie.
Había un importante trabajo que hacer, así que se pidió a Todo El Mundo que lo hiciera. Todo el Mundo estaba seguro de que Alguien lo iba a hacer. Cada Uno podía haberlo hecho, pero en realidad Nadie lo hizo. Alguien se enfadó mucho porque en realidad el trabajo era de ¡Todo el Mundo!
Todo el Mundo pensó que Cada Uno podía y, por consiguiente, no dudaba Nadie que Alguien lo haría.
Al fin y al cabo, Todo el Mundo hizo reproches a Cada Uno, porque Nadie había hecho lo que Alguien podía hacer.
A la luz de este breve relato, quizá podamos considerar lo siguiente...
Si queremos hacer alguno o muchos reproches a Todo El Mundo, es interesante que Cada Uno haga lo que debe hacer, sin tener en cuenta que Alguien lo hará en su lugar. Porque la experiencia demuestra que cuando se espera a Alguien, generalmente no se encuentra a Nadie.
Cada vez que perdemos el ánimo, perdemos muchos días de nuestra vida.
Maurice Maeterlink
Este relato ha sido publicado el día 18 de Febrero en la hoja del calendario zaragozano
No hay comentarios:
Publicar un comentario