Nos dejan en el calendario el día 19 de Marzo sin el color rojo de día festivo.
Creo que a nadie en su sano juicio le hace falta que nos marquen con un color que tenemos que recordar el tener padre.
Yo desde aquí quiero rendir un gran homenaje a los padres, ellos nos han dado la vida junto con el amor de nuestra madre, a los maridos, porque gracias a ellos tenemos esos hijos tan maravillosos, y por supuesto a nuestros hijos que ya son padres también, por hacernos abuelos de esos nietos que son la alegría de nuestra vida.
Yo muchas veces he pensado si tuviera que decir algo de lo que me sintiera orgullosa de mi padre, no sabría por donde empezar, porque son tantas cosas...
De niña no valoras el valor el sacrificio que han hecho a lo largo de la vida, una vida llena de dificultades para sacar a sus hijas adelante, trabajando de sol a sol en el campo, y aun le quedaba tiempo para enseñarnos al amor de la lumbre en la cocina, con la luz del candil a veces si fallaba la corriente eléctrica, las tablas de multiplicar, y repasar la lección de la escuela, a sumar y restar, multiplicar y dividir. El acudió a la escuela poco tiempo, pero ha sabido escribir si hacía falta, mientras cuidaba las ovejas, en las lanchas de pizarra y haciendo las letras con los pizarrines; le tocó pasar una guerra y contando los episodios vividos nos quedábamos dormidas en su regazo, mi madre calentaba el ropón a la lumbre para que en la cama tuviésemos los pies calentitos.
Muchos días no le veíamos hasta por la tarde cuando regresaba del campo, y nuestra pregunta al verle: "¿que nos trae?". Siempre era la misma sorpresa, pero para nosotras cada día nos hacía la misma ilusión, al abrir la servilleta que enrollaba la comida ahí estaba el trozo de pan que nos guardaba con la vianda que se llevaba para comer en el campo.
El salió de su pueblo que tanto quería para trabajar en la construcción y que sus hijas tuvieran la oportunidad de estudiar.
Estoy muy orgullosa de mi padre, quiero gritar a los cuatro vientos los valores que ha sabido inculcar en sus hijas, el amor que tiene por sus nietos, el amor que tiene a mi madre que está a su lado desde la juventud y hoy a sus 94 años siguen de la mano el uno del otro.
Gracias padre por darnos la vida, gracias por todo lo vivido, gracias por enseñarnos a vivir siempre llevando la cabeza sobre los hombros, gracias por el ejemplo que nos das para respetar al prójimo, gracias por repartirnos todo los días ese amor tan grande y que jamás se acaba, gracias por enseñarnos a tener ese amor por nuestra tierra, por nuestra gente .
GRACIAS POR SER NUESTRO PADRE.- TE QUEREMOS
Esperanza Muñoz García
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