sábado, 7 de marzo de 2015

TIMOTEO,el ratón de campo

    CUENTO


     Timoteo era  un ratoncito que vivía en una huerta junto a un pequeño pueblecito. Un día nuestro ratoncito conoció a Mateo, un ratón de ciudad muy elegante y bien vestido,con sus pantalones, sus zapatos y sus guantes,que estaba allí pasando el verano.Los dos ratones se hicieron amigos.

     Mientras tomaban el té,Mateo le habló muy bien de la vida que llevaba en la ciudad y Timoteo,algo envidioso, le confesó:

-----Estoy completamente harto de levantarme con el canto del gallo y de acostarme cuando se pone el sol.Además no soporto comer siempre con el canto del gallo y de acostarme cuando se pone el sol.Además, no soporto comer siempre las mismas cosas del campo: patatas y tomates.Iré a la ciudad contigo.

     Caminaron durante todo el día y llegaron a la ciudad de noche.

----¡Qué casas tan altas ! ---pensó maravillado Timoteo.

     Y contento y felíz intentó atravesar la calle.Cuando, de pronto, un automóvil, a toda velocidad, le pasó rozando y tiró a Timoteo al suelo.

----¡Cuidado! --- gritó Mateo.

----¡Por poco me mata ! --pensó temblando Timoteo. Después le dijo a su amigo:

----¡Pero qué prisa tenéis en la ciudad !

Mateo, buen conocedor del lugar, lo llevó hasta una tienda para comer queso.

----¡Qué hambre me ha entrado! ---exclamó Timoteo mirando el queso que estaba en el mostrador.
Apenas sus bigotes rozaron el queso,Mateo le susurró nervioso:

----¡Cuidado, hay gatos! ¡Rápido, siguee , aquí hay un agujero!

      Los dos ratoncillos se escondieron en el agujero y estuvieron esperando a que los gatos se fueran.Cuando pudieron salir de su escondite era ya muy tarde.

     Como no habían podido comer nada,buscaron en los contenedores de basura un trozo de pan, pero ya habían pasado los basureros y los ratoncillos se quedaron sin cenar.

      Entonces Timoteo se plantó muy serio delante de Mateo y le dijo:

----¿Sabes qué te digo algo, querido Mateo?  Que me voy a mi casa. ¡Adios!

      Y corriendo se volvió al campo.

     Cuando llegó era ya muy tarde,estaba cansadísimo y se fue a dormir.

     A la mañana siguiente se levantó y se sentó sobre la tierra húmeda de rocío para dar los buenos días a los pajarillos, a los patos y al topo.Mientras,pensaba "Aquí. sin arriesgar mi piel, encuentro siempre un tomate,una patata o un grano de trigo para comer"

     El ratón Timoteo dejó de quejarse y, desde entonces, supo apreciar más su casita de campo y el canto madrugador del gallo.

                                                        Adaptación de El ratón de la corte y el ratón de campo.

 Para trabajar la atención ,se puede dialogar con los nietos, partiendo de lo que habría pasado si los gatos hubieran visto a los ratones. 

   

3 comentarios:

  1. Precioso Loli, que bonito recordar los cuentos de nuestras abuelas, ellas unos los habían escuchado de las suyas y otros los inventaban, pero nos hacían TAN FELICES....

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar